
Prevención Comunitaria: proteger antes de que sea tarde
Trabajamos directamente en las comunidades más vulnerables de Colombia con centros de día que ofrecen educación, nutrición, atención psicosocial y fortalecimiento familiar. En 2024, la Defensoría del Pueblo reportó 651 niños reclutados por grupos armados — cifras con alto subregistro. Nuestro objetivo: que ningún niño caiga en las redes de la violencia.
¿Por qué existe este programa?
La Defensoría del Pueblo reportó 651 niños reclutados por grupos armados en 2024 y 257 más en 2025 — cifras con significativo subregistro. Solo en el Cauca, una cuarta parte de todo el reclutamiento infantil del país ocurre aquí: más de 850 menores reclutados desde 2019 en el Norte del Cauca. Nuestro modelo se inspira en la estrategia Atrapasueños del ICBF, que ha protegido a 122.866 niños en 472 municipios.
¿Qué hacemos?
Nuestros centros de día son espacios seguros donde niños, niñas y sus familias encuentran oportunidades reales para romper el ciclo de pobreza.
Refuerzo escolar y becas
Tutorías personalizadas para evitar la deserción escolar — crítica en zonas donde el conflicto armado interrumpe la educación. Coordinamos con programas como Renta Joven (5.816 estudiantes en Chocó en 2024) e ICETEX. Solo el 2% de jóvenes rurales accede a educación superior.
Nutrición comunitaria
Programas de alimentación en centros de día con menús diseñados por nutricionistas. Las muertes por desnutrición infantil se concentran en nuestras zonas de operación: La Guajira (31 muertes) y Chocó (28 muertes) en 2024, según el INS.
Atención psicosocial
Apoyo psicológico individual y grupal para niños que han vivido violencia, desplazamiento o pobreza extrema. Trabajamos habilidades socioemocionales, manejo de conflictos y autoestima.
Escuelas de familias
Modelo basado en Familias con Bienestar del ICBF: intervención psicosocial que fortalece vínculos de cuidado y participación democrática. Similar al proyecto Uniendo Fuerzas de Aldeas Infantiles SOS en Chocó y La Guajira, que impactó a 2.851 niños y 1.381 familias.
Deporte y recreación
Actividades deportivas, artísticas y culturales como factores protectores contra el reclutamiento. Seguimos el enfoque de ACNUR e ICBF que entrega equipamiento deportivo a comunidades indígenas como alternativa a los grupos armados.
Agua, saneamiento e higiene
Programas WASH en escuelas y comunidades para garantizar acceso a agua potable, baños dignos y prácticas de higiene que reducen enfermedades y mejoran las condiciones de aprendizaje.
¿Cómo lo hacemos?
Nuestro modelo de prevención está diseñado para generar cambio duradero en las comunidades, no dependencia.
Diagnóstico comunitario participativo
Trabajamos con líderes comunitarios, familias y autoridades locales para identificar los riesgos específicos de cada comunidad: violencia, desnutrición, deserción escolar, presencia de grupos armados.
Apertura de centro de día
Establecemos un espacio seguro en la comunidad, equipado para actividades educativas, nutricionales y recreativas. Los centros operan en horario extendido para proteger a los niños fuera del horario escolar.
Vinculación de niños y familias
Identificamos a las familias en mayor situación de riesgo e inscribimos a los niños en los programas. Cada familia firma un compromiso de participación activa en las escuelas de padres.
Intervención integral continua
Los niños asisten diariamente al centro donde reciben refuerzo escolar, alimentación, atención psicosocial y actividades de desarrollo. Las familias participan en talleres mensuales.
Monitoreo de indicadores de riesgo
Hacemos seguimiento trimestral del rendimiento escolar, estado nutricional, asistencia y bienestar emocional. Los casos de alto riesgo se derivan a servicios especializados o al eje de Protección.
¿A quiénes llegamos?
Nuestro programa de prevención busca alcanzar a las comunidades donde la intervención temprana puede evitar que un niño entre al sistema de protección.
Niños, niñas y adolescentes (0-17 años)
Menores en riesgo de deserción escolar, trabajo infantil, reclutamiento por grupos armados o malnutrición en comunidades de alta vulnerabilidad.
Familias en pobreza extrema
Madres cabeza de hogar, familias desplazadas y hogares sin ingresos estables que necesitan apoyo para cumplir su rol como garantes de los derechos de sus hijos.
Comunidades indígenas y afrodescendientes
Poblaciones Wayúu, Embera, Nasa y comunidades afrocolombianas con programas adaptados culturalmente que respetan sus cosmovisiones y tradiciones.
Familias migrantes venezolanas
Familias que han cruzado la frontera en busca de mejores condiciones y cuyos hijos enfrentan barreras de acceso a educación, salud y protección social.
El impacto que buscamos
Nuestras metas de impacto están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 1, 2, 4, 10 y 16) y se miden con indicadores verificables.
Prevenir es proteger
Con COP $75.000 al mes puedes garantizar que un niño tenga materiales escolares, una comida nutritiva y un espacio seguro donde crecer. La prevención es la inversión más inteligente en el futuro de Colombia.